domingo, 12 de mayo de 2013

Buenos días Mr. Hyde

Hoy me levanté poco después de las 5 de la mañana porque mis propios fantasmas no me dejaron dormir. Me había acostado pocas horas antes por la misma razón. Cada semana, poco después de las 10 de la noche del sábado los fantasmas reaparecen y tardan alrededor de 24 horas en irse.
Sé que esto no le pasa a todos. Que algunos son más claros consigo mismos y convierten sus miedos en leyes infranqueables, trazan fronteras claras entre lo bueno y lo malo, lo esperable, lo aceptable, la vida siempre ordenada, planchada y con cada cosa guardada en su cajón, dobladita y separada por forma y color. 
Pero a algunos nos pasa. Los que creemos -profundamente- en el flujo de las cosas. En el aprendizaje interminable, en el respeto al otro, a los otros, a todas las formas de otredad, aunque no las entendamos, sobre todo si no las entendemos. Creemos tanto que hay que ser consecuentes y ser consecuente es una tarea complicadísima porque a la hidra las cabezas que se corta le vuelven siempre a aparecer, y a veces más grandes o más horribles o repletitas de pavor. Las cabezas de la hidra. Los fantasmas. ¿A qué le tienes miedo, vargasluna? 
Pero a ciertas horas de la noche de cada sábado se acelera la circulación de la sangre en mi cabeza y las ideas, los terrores, las peores imágenes me invaden y no hay película ni libro que me saque. A veces el sueño, pero a veces (como anoche) ni eso. 
Aprender. Respirar. Nada hay tan terrible. Poco después de las cinco de la mañana de hoy caminé hacia el lago (que me queda a cien pasos) y vi el agua ondeándose como cada día, el sol apareciendo, las aves de cada mañana revoloteando, y me parecieron absurdos los fantasmas. ¿De dónde vienen? ¿A dónde van? Pero el paso de un auto me devolvió las ansias. Poco más de las cinco de la mañana y la gente manejando autos. Volviendo a sus casas de quién sabe dónde, de quién sabe qué. Lo desconocido y el terror a lo desconocido. La rabia ante lo desconocido. El lado de uno que condena, que se duele de una vida que ha olvidado un poco la vida. Los autos son máquinas que pasan por encima de la vida. Las casas, los edificios, toda construcción con puertas y cortinas cerradas. ¿Qué esconden? ¿Qué escondemos? ¿Por qué no andamos como las aves alrededor del lago que no esconden nada? ¿Qué escondemos? La náusea vuelve. Me siento a la orilla del lago, mareado. Con asco de volver a casa. ¿A estar también con las cortinas cerradas? ¿A esconderme como un criminal? ¿Cuál es su crimen Mr. Hyde? A veces también el miedo se siente como un crimen. Volver a casa. Mirarse en el espejo. Buenos días Mr. Hyde.

lunes, 6 de mayo de 2013

Javier Diez Canseco

No me gustan los obituarios ni subirme al carro de los homenajes póstumos, pero no puedo evitar decir que me apena la muerte de Javier Diez Canseco. De chico, mi opinión sobre la política era bastante confusa. Mi padre había estado afiliado toda su vida a Acción Popular, había trabajado repleto de fe para la revolución de Velasco y odiaba con pasión profunda al APRA (de hecho, la única que vez que recuerdo haberlo visto llorar fue el día en que Alan García ganó su primera elección). Sus hermanos, en cambio, estaban siempre más cerca del PPC, aunque en el 85 votaron por Alan, y en la familia de mi mamá, eran todos comunistas, aunque más ligados al comunismo europeo de los años 30 que al peruano de los 70 u 80. En mi cabeza, por lo tanto, era todo un caos. Nunca sabía bien si Velasco había sido el mejor o el peor presidente del país, si los comunistas eran el lastre o la esperanza, o si era mejor formar parte del "pueblo" o de la "gente decente". Sólo dos cosas tuve claro desde niño (digamos, desde el 87) sobre la política peruana: que el APRA era una mafia de la peor calaña, enquistada como un cáncer principalmente en el poder judicial peruano, y una de las razones más importantes del caos que es el Perú; y que Javier Diez Canseco era un hombre de bien. En ambas cosas todos los adultos de mi familia estaban de acuerdo.

Voté por él en todas las elecciones. En varias, fue el único candidato por quien voté. Tuve siempre la esperanza de que podría liderar en serio a la izquierda peruana. De hecho, si voté en la última elección por Humala (militar que me parece más oportunista que revolucionario) fue en parte por el apoyo de Diez Canseco, a quien luego el partido de gobierno traicionó.

Murió ayer, sancionado por el Congreso del cual, desde hace mucho, era el más decente representante. Al menos su familia se negó a la hipocresía de recibir a quienes lo agraviaron al final de su vida. Diez Canseco, como Carlos Iván Degregori, fue una de esas pocas figuras públicas en el Perú contemporáneo que era capaz de nadar en el lodo sin ensuciarse.

El país lo extrañará, ojalá seamos capaces de honrar su legado.

martes, 30 de abril de 2013

Tornato

Un recuerdo extraño que tengo de infancia es haber oído a alguien decir "sono tornato" y entender que esa persona decía de sí mismo que era un tornado. Así era mi comprensión del italiano a cierta edad. Quizá por eso la idea misma del retorno me ha mareado, sobrepasado siempre. ¿Es retornar hacerse uno un poco un tornado? Según Clarice Lispector en la vida no hay vuelta atrás, no se retorna nunca. Se intenta siempre volver a la zona de comfort, pero el resultado es siempre el tornado. Quizá también pueda mirarse el retorno desde la idea misma de las vueltas que da el tornado, de todo lo que mueve, revuelve, altera... y quizá todo eso no sea del todo malo. Quizá retornar (o intentarlo) es siempre una forma de irse a Oz.

Así que acá estoy.
Tornato.
Tornado.
En Oz.

Para servirlo.  

domingo, 4 de septiembre de 2011

mudanza

Algunas de las antiguas entradas de esta bitácora y otras nuevas están en [ Radio Alicia ].
Gracias por visitar e infinitas gracias por los comentarios que recibí.

j.-

lunes, 22 de agosto de 2011

cerrado por derribo

Hace dos años y medio nació esta bitácora de nombre pretencioso y equívoco. Al crearla no sabíamos (en plural, porque la creamos entre dos, al principio fuimos dos) hacia dónde iría, solo que era un proyecto común, una esperanza. Con el tiempo, la bitácora se dedicó, primero a mencionar proyectos interesantes, que de un modo o de otro, promoviesen esa revolución diversa que la bitácora perseguía. Luego se dedicó al cine, a la música, a los libros o a cualquier cosa que pudiera exigir una reflexión en la misma dirección: la diversidad, la crítica, el mundo mejor. Después, con cada vez mayor frecuencia, se convirtió en un espacio al cual subir canciones y a veces pequeños comentarios, un espacio cada vez más personal, más privado, y también más meláncolico. La revolución diversa se fue a otra parte. 
Dos años y medio después siento que debo cerrar este espacio, que, aunque nunca supe adónde quería ir con esta bitácora, si sé que no quería ir en esta dirección. Lo único que me queda claro ahora, es que la revolución es siempre un asunto colectivo. No importa cuánto desee uno un mundo mejor o cuánto se esfuerce uno por conseguirlo. Uno no es ninguno. Se necesita siempre otro que también desee un mundo mejor, que también se esfuerce por conseguirlo y que ambos -aunque no vayan en la misma dirección- al menos no vayan en direcciones contrarias, no se bloqueen, sean capaces de articularse. Quizás, en el fondo, de eso se trate todo. Pero yo no soy el mejor para hablar de esas cosas ahora. Así que cierro esta bitácora. Seguirá flotando por un tiempo en el ciberespacio, aunque pronto también la sacaré. Gracias por haber acompañado.

jueves, 18 de agosto de 2011

Io so che ti amero'

io ti lascerò
tu andrai, e accosterai il tuo viso a un’altro viso
le tue dita allacceranno altre dita
e tu sboccerai verso l’aurora
ma non saprai che a coglierti sono stato io
perche io sono il grande intimo della notte..
perche ho accostato il mio viso al viso della notte
e ho sentito il tuo bisbiglio amoroso
e ho portato fino a me la misteriosa essenza del tuo abbandono disordinato.
io resterò solo
come veliero nei porti silenziosi
ma ti possiederò piu di chiunque
perche potrò partire..
e tu ti lamenti del mare del vento del cielo degli uccelli delle stelle
saranno la tua voce presente
la tua voce assente
la tua voce rasserenata...

lunes, 15 de agosto de 2011

still

Wizard of Oz:
As for you, my galvanized friend, you want a heart. You don't know how lucky you are not to have one. Hearts will never be practical until they can be made unbreakable.

Tin Woodsman:
But I still want one.